Safe Creative #1303280078257
Derechos reservados mediante licencia de Safe Creative. Queda terminantemente permitida la difusión (sin ánimo comercial) del material de este sitio. Pero mejor si nos informas de ello, no cuesta nada.

17 abr. 2013

Las vidas del café

El contador de cuentos carga su taza de café. De la cafetera va cayendo el sol, la lluvia y el sudor, lentamente humeantes y negros, amargos y estimulantes. Ahora el café es la taza. El contador de cuentos teclea y bebe. El teclado es la historia, el café es el contador de cuentos. Ahora la historia es una bestia de varias cabezas que lucha contra ella misma y rueda sobre el suelo. A ella misma se golpea y, a cada golpe, se transforma de nuevo. Algunas de las cabezas mueren. Caen como hojas secas, o como sueños al pie de guillotinas bruñidas e impolutas, y ruedan hasta desaparecer. Otras cabezas nacen y nadie sabe cuál será el aspecto final de la bestia, ni que el café es la sangre corriendo por sus venas. Hay puntos, y comas, borrones y mayúsculas. Suspiros son el aire. Un golpe es la mesa. Se borran treinta o cuarenta palabras. El ojo está observando a la bestia, pero la mano se acerca hacia la taza. Ningún ojo la vigila en su viaje. La taza es una caída, y el café ahora es también la mesa y el teclado. Las historias se han desparramado entre las hojas de un libro y un sitio en la red. El café es un monstruo de dos cabezas. El contador de cuentos se ha marchado. Déjalo todo y salta, le dijo una voz desde algún lugar. Ahora están solos frente a la bestia. Todos ustedes son la historia. El café agotó todas sus vidas.

Este cuento (a modo de prólogo) corresponde al proyecto "Déjalo todo y salta" (el siguiente tras "Esa mirada azul", ya disponible aquí), que se edita a caballo entre el libro del mismo nombre y este sitio del micronón. Los cuentos aquí seleccionados no formarán parte de la edición impresa, aunque sí de la edición digital. 



Imagen de Naran Pardedos

No hay comentarios:

Publicar un comentario

¡Gracias por tu comentario! Este sitio se alimentó hoy gracias a ti.